martes, 3 de junio de 2008

Barry White no es el único que sabe de amor

Diálogo real o como lo recuerdo.

— Roberto, ¿qué rama de la medicina practica un antólogo?, ¿saca muelas?
— ¡No!, ese es un odontólogo
— ¿Pero tú no eres un antólogo?
— ¡No sé!

Mario, no conozco a Margaret Sullavan, pero está bien, ahora soy uno de sus viudos. Rubem, Sylvia y José están locos de remate. Gabriel, un poco melodramático la Nena Daconte y Billy Sánchez, quien “le mostró su respetable animal erguido”. Coño Julio, después de tres páginas y dos güisquis seguía sin entender los cambios de las voces, pero superada la resaca, otra tragedia de amor imposible entre la Señorita Cora y Pablito. Ángeles, por favor, deja la flojera y trabaja en los títulos, aunque entendí lo irrelevante. Guillermo, de todas las imágenes posibles, una meretriz discapacitada no es mi favorita. Adriano, pana, ¿y con esto levantabas? Federico, ¡qué regalo! Tununa, ¡Dios mío!, “y cuyos efectos no siempre eran de placer sino que iban del placer al dolor, alternadamente”. Sergio, tienes razón, el amor es posible sobre todas las adversidades, incluso el poder.

Diálogo imaginario o como imagino sucedería.
— Roberto, ya entiendo. Un antólogo es un pana que le presenta a otros panas a panas que no conoce
— Eso es un pana
— Entonces, un antólogo es un pana
— ¡No sé!

P.D: Si, para entender esto tienen que leer el libro.

1 comentario:

Lisbeth dijo...

Jajajja! Demasiado bueno my friend! y pa' rematar, me dejas tarea.