miércoles, 8 de junio de 2011

No pintes angelitos bellos

Con tu permiso Andrés Eloy...




¡Ah mundo! La negra Juana,
¡la mano que le pasó!
Se le murió su angelito;
sí, señor.

—¡Ay compadrito del alma,
tan sano que era el negro!
Yo acataba el pliegue,
yo no miraba el hierro;
aunque yo me enflaquecía,
yo di hasta mi cuerpo,
se me iba poniendo bueno,
bueno para todo el pueblo.



Se me murió mi chamito
Dios lo tendría dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelitos del cielo.

—Lo siento mucho, comadre,
hoy le tocó a su angelito bello.
Pintor de santos de alcoba,
cantor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
te acuerdas de tu pueblo;
que cuando pintas tus vírgenes
pintas ángeles buenos,
pero no hacen falta ya

pintar más angelitos bellos.


Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero;
cantor que sigues el rumbo
de tantos cantores viejos,
aunque la Virgen sea buena,
no pintes angelitos bellos.

Hoy hay un cantor que pinta
angelitos de mi pueblo.
Yo no quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángeles de buena familia
hay bastante en mi cielo.

Hoy hay un pintor de santos,
hoy hay un cantor de cielos,
que hacen infierno en mi tierra
con los tonos de mi pueblo,
con sus angelitos de perla fina,
con sus angelitos de medio pelo,
con sus angelitos catires,
con sus angelitos morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negros,
que van disparando mangos
por las barriadas del cielo.

Si al cielo voy algún día,
tengo que hallarlos en el cielo,
angeliticos del diablo,
serafínes cucuruseros.

Ya sabes pintar tu tierra,
así con el rojo de tu cielo,
con el rojo que tuesta diestros,
con el rojo que suda izquierdos,
porque para eso lo tienes
revoltosos y de los buenos.
Aunque la virgen sea buena,
no pintes angelitos bellos.

Hoy hay iglesias de rumbo,
hoy hay iglesias de pueblo
donde han dejado entrar
al cuadro angelitos bellos.
Y entonces, ¿cuantos más,
angelitos de mi pueblo,
estudiantes de Guaribe,
deportistas de Barlovento?

Cantor que pintas tu tierra,
si quieres pintar tu cielo,
cuando pintes angelitos
acuérdate de tu pueblo,
y al lado del ángel rubio,
y junto al ángel trigueño,
ya no hacen falta más,
no pintes angelitos bellos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Mulholland Dr.







Lleva años, al menos a mí, desarrollar una conciencia surrealista. Ese es el sabor que me quedó después de volver a ver Mulholland Dr de David Lynch. Si les pasa como a mí, van a ver una película que rompe con toda estructura narrativa y se descompone escena tras escena para luego cobrar cierto sentido en los últimos minutos de la película. Les advierto, esta película no es para mentes trasnochadas inundadas de Redbull.




Como en toda obra de arte hay escenas de gran satisfacción inmediata, como el beso entre Naomi Watts y Laura Elena Harring, semidesnudas, que pone al borde de la silla al más desinteresado. La escena estilo Tarantino (para no referencia a Brian de Palma) de un asesino torpe me arrancó una carcajada. Pero esta obra de arte es definitivamente mayor que la suma de sus partes.




Trasgredir las fronteras entre lo real y lo imaginario, el sueño y la vigilia, los deseos y los hechos, es la dicotomía que Lynch maneja magistralmente, y es algo que ahora aprecio. Antes me parecían simplemente desconexiones caprichosamente unidas por cada quien en la audiencia. Dalí debe estar ignorándome en su tumba.




Y para cerrar: el sonido. Se convierte simplemente en otro narrador, en perspectivas, en emociones de los personajes, y por supuesto es tremenda palanca para mantener la tensión dramática.




Sin más, espero disfruten al gran David Lynch y su Mulholland Dr.







Un regalo visual de Floria Sigismondi



Katy Perry como Alien... Enjoy...

lunes, 14 de febrero de 2011

jueves, 23 de diciembre de 2010

Carta a Santa


Dear Santa, (porque debes ser gringo)

Primero me disculpo por todos estos años en los que no te escribí. Decidí que fui muy malo todo este tiempo y me autocensuré. Pero este año es diferente. Si míster, mis hijas tienen 6 y 2 años, y veo con preocupación cómo te admiran. No te confundas, no son celos los que me mueven, es mi legítima preocupación como padre de que tú puedas dañar su inocencia. Bueno, yo también he colaborado.

Te escribo para que hagas tu trabajo. Que cumplas con lo que pregonas y realmente les entregues un regalo a todos los niños del mundo. Para mantener los costos bajo control te lo voy a hacer más fácil: un regalo a todos los niños menores de 6 años (a los 7 ya están cínicos como un limón) Yo quiero que cada niño bueno o malo de este mundo reciba lo que te pidió en la noche del 24 de Diciembre, nada de discriminación y nada de dejarle el trabajo a los reyes magos.

Como padre ahora entiendo la importancia de tu labor y por ende me ofrezco como voluntario. Ojo, no esperes que me vista de elfo ni que me ponga ningún poncho. Yo cumplo con mi parte y mantengo a mis hijas lejos de Wikileaks o Wikipedia (para que no se enteren de que tu personaje lo hizo popular el gran caricaturista americano Thomas Nast) y procuro que el arbolito este completo para la ocasión. Yo ayudo aquí, y la verdad en esta urbanización creo que todos los niños van a tener un regalo. Pero para estar seguros igual manda a alguien, los padres son muy creativos y no queremos que mis niñas conozcan a niños que no reciben regalos o peor niños que reciben cosas que no pidieron.

Mantengo la petición en el campo de lo material porque sabemos lo pésimo que eres para influir en el corazón de los hombres y las mujeres con regalos más espirituales como mantener familias unidas, resolver conflictos bélicos, detener genocidios, evitar catástrofes naturales y aliviar las hambrunas del mundo. Solo pido por una noche hacer felices a todos los niños menores de 6 años en TODA la tierra. No porque en el hemisferio sur no haya nieve no significa que no vas a mandar a tu gente. No se, convierte los renos en canguros, perros o elefantes, se creativo.

Un abrazo,
Anónimo

martes, 24 de agosto de 2010

Eppur si muore non joda!!!


Eppur si muove o E pur si muove (pero se mueve, en español) es la polémica frase que según la tradición Galileo Galilei pronunció después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición.

Quién diría que después de casi 400 años en Venezuela el heliocentrismo se transformaría en socialismo, y los tribunales de la república en la Santa Inquisición. En esta obra la escenografía cambia, los personajes no, y el guión sigue sin resolver el conflicto. Definitivamente la historia es cíclica.

En Venezuela las demostraciones de nuestra podrida realidad son innegables. En su momento Galileo confrontó la evidencia científica contra los dogmas de Fe. Hoy El Nacional con una foto desafió el dogma de una ideología socialista salvadora de la humanidad. Una ideología convertida en religión que exalta al líder y todo lo que dice y hace. ¿Y que hacen los ideologos? Desestiman la verdad y acusan de manipulador al manipulado.

La inquisición condenaría a muerte a Galileo si no se retractaba que la Tierra no giraba alrededor del Sol sino al revés. En el supuesto negado de que le tocara abjurar a Miguel Henrique Otero, entonces diría: Eppur si muore non joda!!!

sábado, 16 de enero de 2010

Las Reputaciones

“No hay hombre grande para su ayuda de cámara”

ayuda de cámara.

1. m. Criado cuyo principal oficio es cuidar del vestido de su amo.

El loco Landaeta, sin plagiar á Cervantes, decía, cada hombre es lo que los demás quieren que sea.

Y tenía razón el loco!

La reputación no es otra cosa que el concepto que los demás forman de un hombre.

Favorable ó adverso, falso ó verdadero, ese juicio público es un fallo inapelable.

Pero como el error es el patrimonio del hombre, yo creo que la mayor parte de las veces se equivoca en sus juicios.

De ahí vienen tantas reputaciones usurpadas, tanto pedazo de barro vil convertido en celebridad por los caprichos de la fortuna, por el interés de los unos, la debilidad de los otros y por la aceptación inconsciente de la gran mayoría.

He leído de algunos periódicos, tratándose de mí – el fecundo, el chistoso, el ilustrado escritor, y por supuesto que, entre las gentes que no me conoce de cerca, habrá muchos que crean todo eso.

Pero yo, que sé cuál es mi fecundidad, y lo que puede esperarse de ella; que conozco que mis chistes, si algunos he tenido, no son hijos míos, sino de las ridiculeces de los otros; que sé que toda mi ilustración se reduce á los epigramas de Quevedo, á las hazañas de Don Quijote, y á unos retazos de historia antigua, no puedo menos que reírme de la ilustración que me, atribuyen amigos generosos ó equivocados.

Así es que cuando yo oígo decir Don Fulano es muy fecundo, digo en mis adentros: -- Será como yo; tendrá una larga familia.

Cuando oígo decir de un Don Sutano, á quien no conozco, que es muy ilustrado, digo para mí: -- Habrá leído los refranes de Sancho, sabrá que hubo valientes llamados los Gracos y un tal Julio César, y habrá leído Girondinos.

Cuando yo formé parte del gabinete nacional, nadie me nombraba, particularmente en las peticiones, sin decirme: El activo ministro, el probo ministro, el popular ministro.

¡Oh celebrada actividad! Es la época de mi vida en que he dormido más! ¿Quién no duerme tranquilamente en el regazo del Presupuesto?

Mi probidad no quedó desmentida, pero tampoco quedó probada, porque en aquella época se hallaba el tesoro exhausto, y no se puede saber quién come turrón, cuando no hay turrón.

Además, en aquel tiempo estaba de moda la honradez; nadie robaba; de tal modo, que, gentes que han mostrado después una excelente vocación para el arte, manejaron fondos públicos y no dieron nada que decir.

La gente creía que , de buena fé, que era malo disponer del tesoro público, lo que resultó ser, á poco andar, la cosa mejor y más inocente del mundo!

¡Cómo se van perfeccionando las ideas!

El jefe del Gobierno con quien yo serví, salió de la presidencia á poner una escuela para ganar el pan.

Con semejante jefe, ¿qué recurso nos quedaba a los subalternos?

Mi popularidad duraba, para cada conciudadano, hasta el día que llegaba á proponerme un contrato inaceptable, ó á pedirme un destino que yo no podía darle.

Por eso, cuando leo en los periódicos los elogios que se tributan á los altos mandatarios, suelto una carcajada para adentro y me digo: — Esas notabilidades deben ser como yo—y algo muy gordo y muy sonante debe estar buscando quien las encumbra tanto.

Esto no quiere decir que existan magistrados muy dignos y elogios muy merecidos. Esos los pongo aparte, y como son pocos, no me cuesta mucho trabajo separarlos.

Hablando de sus candidatos, dicen los periódicos eleccionarios: — “La reputación de que goza nuestro jefe es debida á su talento, á su patriotismo y á sus ideas liberales y progresistas, nunca desmentidas”.

No importa que sea un déspota; hay que engalanarlo con las ideas liberales y progresistas: sin esos relumbrones, no puede atraerse la opinión del pueblo.

Es preciso convidar al toro con una muleta de vivísimos colores: — el estoque está detrás.

Perdóneme el lector la inexactitud que hay en este símil— donde dice toro léase buey.

Cómo se ríe todo el mundo de esas reputaciones forjadas en frío, con periódicos insulsos; que se reparten gratis, y que todavía hay que pagar á los suscriptores para que los lean!

Y qué quedaría de sus grandes cualidades, si llegara el candidato á triunfar y á ponerse en evidencia?

Un militar oscuro triunfa en una escaramuza, porque el enemigo tuvo más miedo ó menos pertrecho.

El parte oficial, escrito por un teniente que aspira á ser capitán, pinta la batalla como el suceso más trascendental del siglo, y hace del jefe un émulo de Alejandro.

Los periódicos oficiales copian el parte y le aumentan y comentan en beneficio de su causa.

El general vencedor, se adueña de todo lo que el Gobierno ha dicho en provecho propio, y ya se cree dueño de la suerte de la Patria, y mira al Gobierno como á un protegido, que debe pagarle muy cara su protección, en honores, sueldos y regalías cuantiosas.

El vulgo le mira tan altanero y tan galoneado, que comienza á creer que es un gran hombre y á tenerle miedo.

Cuando pasa por una esquina, preguntan los curiosos:

—¿Quién es ese? — Y responde uno que le conoce:

—¿Ese? Ese es un demonio; ese es el General Cienfuegos; el que tomó las fortificaciones de Baruta á fuego y sangre y …dicen que no amarró á los prisioneros…

El auditorio se queda mudo de espanto, y la fama crece y crece…

Pero un día, el Gobierno se cansa de su ambición y de sus exigencias, y le quita el empleo, y le deja por los clubs haciendo discursos, conquistando partidarios con champaña, y contando hazañas que provocan la risa de sus oyentes—hasta que uno del mismo jaez, le insulta y lo humilla, y viene á tierra aquella gran reputación, fundada en haber hecho correr en Baruta á unos hombre desarmados!

Y qué diremos de esos discursos de la corona, llamados por acá Mensajes, siempre tan elocuentes, tan luminosos y tan patrióticos!

Ah! Cómo han conquistado reputación de sabios y de talentosos algunos magistrados, valiéndose de plumas prestadas!

Y oígo usted la prensa ministerial y á los amigos del momento.

Qué talentazo! Qué rollo de documentos! Qué pedazo de hombre!

Ya se ve! Quien tienen la llave de todas las mercedes, y las dispensa con largueza, no puede menos que ser un pasmo de sabiduría!

… Pero llega el día en que ese mismo hombre, tan eminente suelta las riendas del Gobierno y las llaves del Tesoro, y entonces exclaman los mismos administradores de la víspera:

— Qué vergüenza! Cómo ha podido este imbécil gobernar un país civilizado?

…Ahora sí que tenemos presidente!

Y sigue la música, el incensario y los cohetes, hasta comienzan á doblar las campanas…

Así son los hombres. Fabrican unos gigantes por interés ó por simpatías, y los exponen sobre pedestales de arena á la adoración de las multitudes.

Pero se acerca cualquiera al ídolo; lo examina con la lente de la verdad y no encuentra más que las miserias, fragilidades y pequeñeces que tenemos todos.

Hay sin duda muchas reputaciones merecidas; esas que se fundan en el verdadero mérito; esas que no imploran aplausos ni los necesitan.

Para ellas toda mi veneración.

F. DE SALES PÉREZ

Valencia: abril de 1890.

Publicado en el primer número del Cojo Ilustrado, 1ro de Enero de 1892

miércoles, 4 de febrero de 2009

West Side Story



Juancho esto es para ti...

Como ya sabrás West Side Story es un musical del libro de Arthur Laurents, y música de Leonard Bernstein. El musical está basado en Romeo y Julieta de William Shakespeare.

Todo sucede en el oeste de Manhattan "West Side" a mediados de los años cincuenta. El musical se desarrolla con la rivalidad entre dos bandas de jóvenes con orígenes étnico y cultural diferentes. Ya creo que viste la película que llevó el musical producido en 1957 al cine en 1961, protagonizada por Natalie Wood y Richard Beymer.


West Side Story tiene una pieza compuesta por Berstein (por supuesto) llamada Mambo, en la película la escena es Gym Mambo que anexo a continuación.


¿Para qué tanta perorata? Pues el dato curioso viene porque nuestro Gustavo Dudamel junto con la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela ha hecho el Mambo de West Side Story (Bernstein) su marca de presentación y por ende la de "El Sistema" del Maestro José Antonio Abreu, Orgullo de Venezuela y un ejemplo de cómo la música puede "cambiar vidas".
La versión de Dudamel y la interpretación de la orquesta es simplemente mágica, y la utilizan para cerrar sus conciertos. Bailan con los instrumentos aprovechando el tono jazzístico de la pieza y ponen ese sabor venezolano muy distintivo. Ha arrancado ovaciones alrededor del mundo...
El video que pongo a continuación comienza con una larga ovación a la orquesta (fíjate como ovacionan en una casa de conciertos), luego se ponen una chaqueta tricolor alusiva a nuestros colores.... Comienza con una versión del Alma Llanera y luego cierran con el Mambo de Berstein... Esto es dinamita para el alma... Dudamel un genio...


lunes, 2 de febrero de 2009

Audrey Hepburn - Moon River



De esas cosas extrañas que pasan en un avión viniendo desde Santiago de Chile a Caracas. En el directorio de películas clásicas: Breakfast at Tiffany's (1961), del gran Truman Capote. Por cierto hay cosas que no ameritan traducción.

No tengo que hablar de la magnética actuación de Audrey Hepburn que la hizo ameritarse una nominación al Oscar como mejor actriz. Esta vez me detengo en la interpretación de Moon River: elegante, precisa, sentida, bella, elocuente. La canción estuvo a punto de ser eliminada de la escena y curiosamente  le valió el Oscar a los creadores Henry Mancini y Johnny Mercer por mejor canción original y mejor orquestación.

A continuación la versión original de Audrey Hepburn,  y la de dos voces femeninas que disfruto mucho: Sarah Brightman y Katie Melua. 

Me hizo feliz volver a ver la película, la escena de la canción y todo lo que conseguí después... Enjoy!



La letra es increíblemente sencilla.

Moon River, wider than a mile,
I'm crossing you in style some day.
Oh, dream maker, you heart breaker,
wherever you're going I'm going your way.
Two drifters off to see the world.
There's such a lot of world to see.
We're after the same rainbow's end--
waiting 'round the bend,
my huckleberry friend,
Moon River and me.



Y ahora finalmente Katie Melua en vivo...




jueves, 15 de enero de 2009

La mujer de las tetas grandes

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

martes, 6 de enero de 2009

Sinsabores de año nuevo


  • Bajar los kilos que gané en Diciembre (como si solo engordé en el último mes del año)
  • Escribir la novela que no he terminado (comenzado)
  • Ser mejor esposo y excelente amante (con la misma persona por supuesto)
  • Comer menos carbohidratos en la noche para evitar flatulencias en la cama (no por mi)
  • Aprender italiano para el viaje que haré no en el 2009
  • Terminar el curso de Portugués
  • Levantarme temprano para evitar la cola (o tomarla más temprano)
  • Comprar el ejemplar de Urbe Bikini que siempre veo exhibida (cuando vuelvo está agotada)
  • Reencontrarme con dos amigos/as que vi en Facebook y a quienes sigo ignorando pero me siguen invitando a cualquier reunión que deben ser igual de ladillas que cuando estábamos en la universidad
  • Sacar del Facebook los que no son mis amigos (yea right!)
  • Ordenar la música en mi Ipod
  • Y las fotos en mi computadora… (estas últimas dos son dos proyectos de 6 meses cada uno)
  • Usar menos el BB o apagarlo (yea right!) cuando tenga conversaciones sentado en una mesa
  • Pagar la multa de tránsito que tengo pendiente en la Alcaldía de Chacao (las multas deberían prescribir, ya es suficiente castigo estar pendiente de pagarlas)
  • Ordenar mi estudio (como si eso fuera posible)
  • Leer los miles de bolívares que he gastado en libros o mejor: terminar los que he comenzado a leer, para sacar los que he escondido a mi familia desde que me prohibieron entrar a Tecniciencia o cualquier tienda que tenga más de dos libros exhibidos (además ya no cabe uno más en el escondite secreto)
  • Ampliar mis conocimientos de música clásica, jazz y opera (para acompañar la pila de libros)
  • Ser mejor padre (volver a escuchar la canción No Basta de Franco de Vita)
  • Dejar de ver las predicciones de Nostradamus, Adriana Azzi o cualquier otro astrólogo o tarotistas que se diga con poderes videntes (sólo hacerle caso al conductor de Aló Presidente)
  • Ir más al cine y ver mejores películas (no sólo Disney hace películas)
  • No pararle a la Apocalipsis financiera de turno y dejar de comerme las uñas (Obama va a resolver todo)
  • Limpiar los zapatos y las trenzas (con sacarlas y volverlas a enlazar tengo)
  • Botar la ropa vieja o la que no uso, o la que no uso y está vieja (ya ven por qué no me deshago de la ropa que no uso)
  • Mantener el blog al día (al menos un post por semana)
  • No perder el contacto con los amigos nuevos (para darle celos a los amigos viejos)
  • Ir mas a la playa y tomar menos cervezas (no es condición sine qua non pero pueden ir juntas, digo la playa y las cervezas)
  • Ah! y algo de ir a Misa, pero no me acuerdo...
  • … etc … Etc … ETC

miércoles, 17 de septiembre de 2008

¡Gritos!



Foto: http://www.flickr.com/photos/el_memo/2451582122/

La mejor manera de comenzar el día es con un grito.

María tenía tres días enamorada. Bueno, sólo dormía entre tres o cuatro horas durante el día detrás de cualquier cortina o debajo de una mesa. Si enamorarse era dejar de dormir, estaba enamorada.

Su indigencia era extrema. Campeona de los abandonados, como le gustaba resumir. Jamás había sentido el amor auténtico, sólo sus genitales irritados de esperma de velas derretidas. Además era muy huraña. Sus amigos eran un pastor alemán mugriento, una gata angora calva y un perico sin alas; ella se encargaba de desplumarle las alas para que no se atreviera escaparse.

Todo comenzó cuando Juan Manuel, un miércoles santo, sin darse cuenta, le habló y le dijo que podía salvarse. Todo el sufrimiento de María sería recompensado el Domingo de Gloria. Le encantaba como sonaba su nombre en la voz de Juan Manuel. Se iba a confesar sólo para que la mandara a rezar ave Marías. A veces no le contestaba para dejarlo hablar y seguir percibiendo lo que era música para ella. El confesionario era su lugar favorito porque él no podía verla. Si, el único detalle es que Juan Manuel era sacerdote.

Ella sabía que no podrían casarse o tener hijos con él; pero ese detalle no le molestaba. Ella no dormía porque en semana santa los sacerdotes no duermen. Ella podía seguirlo y pasar desapercibida. Era su voz, su ternura lo que la tenían hechizada. Durante más de setenta y dos horas no lo perdió de vista. Si entraba en el sagrario lo esperaba detrás de un santo, si iba a almorzar se quedaba en la acera, cuando daba misa lo escuchaba detrás del último banco.

El lunes se despertó con el mordisco del perico en una oreja. Era muy temprano, oscuro todavía. Buscó a Juan Manuel, no lo consiguió. Se desesperó. Buscó otra vez. Preguntó y le dijeron, el Padre Juan Manuel regresó a su tierra, el sólo vino por Semana Santa. Su pecho se derritió como sus ojos. Un nudo se hizo en su garganta y sus compañeros estaban inquietos. Liberó su garganta con un grito que paralizó el tiempo y se tragó la luz. Sólo su perro guardián la escuchó. La ciudad despierta ahogó sus sonidos.

Regresó a su casa con sus mascotas. Jamás volvió a ver a su salvador. María desde entonces le recomienda a todo el que conoce: “La mejor manera de comenzar el día es con un grito”.

martes, 22 de julio de 2008

Olor a boca de río

Foto: http://www.flickr.com/photos/yasminyefren/345797233/
Esta fue la historia de un niño, su abuelo y un peñero. Salieron de madrugada. Las estrellas y un casabe monumental alumbraban la bóveda mágica. El barco tenía motor, pero van a remar. El abuelo tenía que enseñar. El niño va a aprender. El alba olía a rocío dulce, aterciopelado. Las manitas no se aferraban. La oscuridad abría sus fauces. El pequeño no se intimidó. La armadura del viejo lo arropó. El río casi ni sonaba. El remo dibujaba el agua. La corriente inofensiva los cargaba. Los aceites de cocoteros invisibles vencían la distancia. El abuelo guiaba el timón, él no lo sabía. La cadencia del mar atraía nuevos ruidos. El agua se puso inquieta. El salitre saqueaba el sereno. La luna se negaba a dormir. Los colores soñolientos abrían los ojos y el sol comenzaba a rugir. Todo se mezcló por un instante, el sueño con la vigilia, la serenidad con el agite, el dulce con lo salado, la noche con el día. Todo comenzaba o todo terminaba. Tiraron anclas y quimeras. Dos anzuelos, dos nylon. Los plomos se zambulleron en anhelos. Sólo el tiempo reconocería el corazón de un pescador. Un tirón inició la faena como la luz al día. El mentor guiaba al niño, luchaban fuerzas y esperanzas. Era un bagre de medio kilo. Tenía bigotes y no hablaba, sólo se obedecía: resistía y peleaba. La paciencia y la desesperanza son porciones del cambio. Sus branquias inútiles dejaron de funcionar. La lucha por la vida terminó en la muerte. Un fogón al otro lado despertó otras hambres. Olía a leña y arepas recién montadas. La piel comenzó a tostarse. Era hora de regresar. El hombre tomó los remos y la corriente a domar. El nuevo marino venera a su presa que honrará. El abuelo los miraba tranquilo, sabe que todo se repetirá.

sábado, 28 de junio de 2008

Separación


Fuente: http://www.flickr.com/photos/22701328@N05/2186422694/

Te miraba y pensaba.
Atisbé tus labios, pesaroso.
Tus ojos me apocaban.
Mi vergüenza deseaba que me ignoraras.
Ya no sigo las analogías.
Pretendo todo lo que no conozco.
No enuncio pensamiento.
Tengo sed, hambre, sueño, soberanía.
Me siento inútil, inmaterial.
Hoy no persigo el camino.
Inservible, cansada, ineficaz.
Prefiero la trocha.
Dos relojes derretidos, inconcebible.

— ¿Qué nos pasa?, Enrique, hablemos
— Ana María, ¡esto se acabó!

martes, 10 de junio de 2008

¿Quién será?

Fuente: http://www.flickr.com/photos/67957098@N00/502127368/

En El Junquito, en el techo de una casa de bloques sin frisar, en la ladera de una montaña, hay un niño volando un papagayo. El viento impulsa su creación y el pabilo lo mantiene conectado a tierra. Las nubes son su mentor aunque no estén de humor. Pareciera que va a llover. Su brazo derecho repite las haladas, soltando de cuando en cuando un poco de hilo. Un ser transparente revisa el cuaderno de tareas tirado en el suelo; las hojas hacen ruido intercalando portada y contraportada.
— ¡Juan Antonio!— grita la madre. Le tiene listo el almuerzo, pero él está concentrado haciendo volar el cometa al lugar deseado para entregar el mensaje.

El Sr. Rodrigo, jardinero de la familia Gomez, revisa los helechos antes de irse como todos los lunes y jueves. Consigue otro papagayo con un pequeño sobre pegado. El Sr. Rodrigo no sabe leer, pero le molesta la combinación de plantas y papagayos. La suerte del artefacto está echada: directo al pote de la basura.
— ¿Quién será el sin oficio? — rezonga mientras recoge su mochila para retirarse.

Anita Gomez, todavía en uniforme del colegio, revisa los helechos sin sorpresa. Camina despacio al basurero, sostiene en su mano derecha la tapa y consigue el papagayo y la esperada nota firmada por Juan Salvador Gaviota.

martes, 3 de junio de 2008

Barry White no es el único que sabe de amor

Diálogo real o como lo recuerdo.

— Roberto, ¿qué rama de la medicina practica un antólogo?, ¿saca muelas?
— ¡No!, ese es un odontólogo
— ¿Pero tú no eres un antólogo?
— ¡No sé!

Mario, no conozco a Margaret Sullavan, pero está bien, ahora soy uno de sus viudos. Rubem, Sylvia y José están locos de remate. Gabriel, un poco melodramático la Nena Daconte y Billy Sánchez, quien “le mostró su respetable animal erguido”. Coño Julio, después de tres páginas y dos güisquis seguía sin entender los cambios de las voces, pero superada la resaca, otra tragedia de amor imposible entre la Señorita Cora y Pablito. Ángeles, por favor, deja la flojera y trabaja en los títulos, aunque entendí lo irrelevante. Guillermo, de todas las imágenes posibles, una meretriz discapacitada no es mi favorita. Adriano, pana, ¿y con esto levantabas? Federico, ¡qué regalo! Tununa, ¡Dios mío!, “y cuyos efectos no siempre eran de placer sino que iban del placer al dolor, alternadamente”. Sergio, tienes razón, el amor es posible sobre todas las adversidades, incluso el poder.

Diálogo imaginario o como imagino sucedería.
— Roberto, ya entiendo. Un antólogo es un pana que le presenta a otros panas a panas que no conoce
— Eso es un pana
— Entonces, un antólogo es un pana
— ¡No sé!

P.D: Si, para entender esto tienen que leer el libro.

lunes, 28 de abril de 2008

De Amores...



Fuente="http://www.flickr.com/photos/mono_no_aware/337720464/"

— Hola Pati. Tengo tiempo buscándote. ¿Por dónde has estado?
— Hola. ¿Qué tal Julio? He estado escribiendo mis memorias
— ¿Tus memorias? …¿Cómo es posible?
— Si, he estado escribiendo todo lo que recuerdo de mi vida
— ¡Qué extraño! ¿No eres muy joven para…?…
— Pues me siento de sesenta aunque solo tengo un tercio. Lo creí necesario…
— Pero Pati. Yo anduve buscándote estos dos meses para entregarte mi última carta
— ¿Una carta? ¿Qué dice la carta?
Y sin mirar hacia otro lado devoró las seis páginas que Julio le entregó. Terminó la última frase con una gran presión sobre sus ojos, a punto de llorar.
— Julio, ¿por qué no me habías dicho nada antes?
— Lo cierto es que no quería herirte. TE AMO.
— Pero es muy tarde mi querido amor. Hoy se cumplen tres años de nuestra separación y dos meses de nuestra muerte. En el mismo acto: mi asesinato y tu suicidio …

domingo, 6 de abril de 2008

UNISEX


Estoy en un avión vía San Juan, Puerto Rico, leyendo UNISEX de Carlos Fuentes.

Caracas
Noche
>>>>>>Sexo
~~~~~~>>>>>>Alcohol
~~~~~~~~~~~~>>>>>>Moteles
>~~~~~~~~~~~~~~~~~>>>>>>Alcaloides
>>>~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~>>>>>>C.S.I.
>>>>>~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~>>>>>>Enamorados
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>Todo un pase de amor sin amor.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~<<<<<<"Nadie
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~<<<<<<"Batalla
~~~~~~~~~~~~~~~~~~<<<<<<"Ilegales
~~~~~~~~~~~~<<<<<<"Barato
~~~~~~<<<<<<"Disparador
<<<<<<"Compañía
Esperanza
Inmaterial

Un vuelo, un libro.
Entre snacks y soft drinks, me tripeo hasta la última frase.

El intercomunicador expectora, Flight attendants please prepare for landing, me despierto y antes de esperar la frase en mal español, pongo mi asiento vertical y guardo la mesita contra el asiento de enfrente. Al tiempo, el avión se estremece contra la pista entre contorneos de alas y alerones. La desaceleración da paso a una sensación de alivio que se extingue con la certeza de que aún estoy vivo para seguir la agenda. Shit!

Busco el pasaporte, guardo el libro en el bolsillo externo de mi morral, reviso las planillas de inmigración. Hago la cola en Non-US residents, Visitors.

El oficial me pregunta cuál es el motivo de mi visita. Pienso: enriquecer uranio, llevarle 800k a Obama, diseminar la gripe aviar, jamonearme a Paris Hilton, traerle un hijo a Madonna y buscarle las pantaletas a Britney, fundar el partido Chavista de Norteamérica, traficar mis órganos, vender el petróleo que llevo al lado de los 800k, comprarle un laptop a las FARC… Pero respondo como siempre —Trabajo, el motivo de mi visita es trabajo—, y sigo con el protocolo.

Después de dos selladas el oficial me devuelve mi pasaporte y busco las indicaciones para el Baggage Claim; sigo las flechas. Todos nos reunimos alrededor de una larga y ovalada cinta rodante. Miramos hipnotizados las maletas hasta que cada quien sale del trance al pesca la correspondiente.

Un policía con un perrito Beagle inspecciona las maletas y los equipajes de mano.
El policía deja de moverse detrás de mí.
El perrito husmea mi morral.
Me pongo nervioso.
El animal comienza a ladrar.
Suelto la mochila.
Unisex rueda por el piso.
El can lo ataca con fiereza.
El oficial se abalanza sobre mí.
Otros policías lo ayudan.
Yo no me resisto.
Me golpean, me esposan.
Todos me miran.
El libro yace destrozado al lado del carrusel y frente al perro que le ladra…

El intercomunicador expectora, Flight attendants please prepare for landing, me despierto y antes de esperar la frase en mal español, pongo mi asiento vertical y guardo la mesita contra el asiento de enfrente. Al tiempo el avión se estremece contra la pista entre contorneos de alas y alerones. La desaceleración da paso a una sensación de alivio que se extingue con la certeza de que aún estoy vivo para seguir la agenda. Shit!

viernes, 28 de marzo de 2008

Escribir 2.0

El trabajo de escribir se convierte en un deber cuando la ambición de producir un fruto literario se transforma en una obsesión. En el proceso la gente cercana siente celos de la libertad que brinda la actividad, pero al mismo tiempo se tornan prisioneros y estorbos del camino creador. Hasta el gato se queja.

El dinero no es la única razón y quizá no es motivo alguno cuando escribir viene por una necesidad inexplorada. Disimular los demonios internos es la única traición que un escritor no se puede permitir, ellos son los enemigos que no merecen compasión y más de un héroe intestino hará falta para enfrentarlos. El oficio de escribir es el arte de vencerse uno mismo. ¡Peregrina tarea!

Por instantes el escritor no para de soñar y como creador tiene todo el poder. Sus herramientas para construir mundos, elaborar personajes y escudriñar situaciones están muy cerca de las sombras de sus pensamientos amalgamados por un lenguaje impuesto desde su infancia y madurado en las barricas de la experiencia.

A diferencia del todopoderoso que inventó las lenguas y dejó a los humanos nadando en sus tragedias para crear textos alusivos; para el mortal creador escribir es una tarea de disección propia. La imagen interna descompuesta del autor se convierte en la conexión con su semejante. Escudriñar esa imagen y semejanza lo convierte en testigo sigiloso de la naturaleza humana, y esa es la materia prima de cualquier historia, y lo más parecido a ser Dios.

Germinar una idea desde lo más sencillo de ser humano lo hace incuestionable y sobre todo creíble. Ahí radica la honestidad del relato. Apasionar al semejante con una historia precisa de ideas simples y argumentos contundentes; esa fórmula subvierte cualquier lugar común. Historias memorables se convierten entonces en parte del simbolismo cotidiano: la locura de un Quijote, los amores de una Madame Bovary, la circularidad de varios Cortázar, los miedos de Stephen King, entre otras cosas, hacen explorar el mundo desde diferentes ojos, ajenas realidades, distintos sentidos, y la telepatía con el lector produce una encantamiento de desenlaces inesperados. Intervienen las memorias y experiencias del receptor y los estímulos de la historia hacen salpicar sinopsis inexistentes en la mente del otro.

Hoy en día la velocidad mundana, la televisión y el cine (lecturas pre-empacadas), el amor, los divorcios y otras calamidades hacen cada vez más difícil la tarea de sumergirse en aquel ejercicio telepático, la lectura. ¿Y para qué se escribe? Sino por la pura fijación en tiempo y espacio de otros ojos que no son los tuyos. La fría ignorancia de los cómplices más cercanos también se vuelve un obstáculo para el creador. La brevedad de los fines de semana o cualquier tiempo libre y el ruido de la autopista de la información nos alejan de aquellas letras tan amadas por su autor.

Los correos electrónicos descuidan la magia de la literatura dándole paso a la lectura inmediata y acomodaticia. Pero no deja de ser una herramienta fascinante, haciendo la competencia por los ojos del lector más dinámica. Toda esta tecnología todavía no le ha aportado al lenguaje las promesas de una mejor lectura. El papel y los humanos siguen siendo indispensables, como cuando rayamos los primeros papiros inventando tintas con ansias de eternidad.

Muchas neuronas han ordeno letras o símbolos para construir situaciones en mundos, y es suficiente para poder escribir y jugar a la permanencia sobre la naturaleza mortal. Los signos esconden amores y odios no correspondidos, secretos y verdades no contadas, deseos y desilusiones calladas, refugios y heridas encubiertas, cobardía y valentía baratas.

La literatura es el intermediario perfecto entre humanos.

Por eso escribo.

jueves, 27 de marzo de 2008

Perros Calientes

No supo si la sangre en sus manos era de su hijo o de su perra. Ocurrió algo terrible: Negrura mordió mortalmente a Pedrito, su hijo. El Pitbull, del mismo color que su nombre, había sido también mal herido; primero por los vecinos y luego por el amo.
Pedro tenía poco dinero.
La cara del pequeño jamás fue la misma a pesar de las innumerables operaciones. El amo, tampoco olvidó los gritos de la presa mientras forzaban la mordida asesina.
Tramó su venganza.
El resarcimiento necesitaba de una perra sana. Llamó a un veterinario y pagó sus honorarios. Al mes el animal lucía para lo que fue creado; intimidante y fuerte.
Compró un carrito de perros calientes.
Emparejó a Negrura cuantas veces pudo. Después del acto los pretendientes caían entre sus fauces. Era capaz de producir camadas de tres o cuatro cachorros. Los dejaba crecer por dos meses y luego se los quitaba para sacrificarlos guindándolos de una pata trasera para luego degollarlos.
Los perros calientes no están hechos de perro.
Negrura no dejaba de ladrar durante el procedimiento y sus ojos lucían más negros con sus lágrimas.
Las crías eran sancochados, despellejadas y molidas con los condimentos siguiendo el procedimiento bajado de Internet para hacer salchichas.
Muchos se atrevían a explicar el éxito del comestible: el sol que macera las papas, el agua de la plaza, el smog del tráfico, la preparación al aire libre.
“La Perra Caliente”, se llamaba el puesto y su platillo más vendido era el Baby Pitbull.